Corres, corres por las veredas
y las noches llenas de focos,
colmada de prisas y dudas:
¡No me alcanza el tiempo,
No me alcanza!
Si él no te alcanza:
te alcanzo yo tocando tu sombra.
Toco apenas tu sombra con mi voz
y las palabras se quiebran al tocarte.
Dos trenes en el mismo sentido,
tiempo y dirección
dejan la noche atrás
y siguen tus prisas,
(¿o son los que las ven?)
¡No me alcanzas, no me alcanzas
en este río de luz!
Me muevo en la noche
columpiándome en las estrellas
Y alcanzo a los trenes
siguiendo la luz que dejan.
Encuentro tu camino,
si él se detiene
yo camino y te alcanzo.
Y vas dejando estelas de humo
sobre el mar; el viento
acaricia y desordena tu cabello,
El sonido lleva los rostros
y rastros de tus problemas.
¡No me alcanza,
no me alcanza el tiempo!
y otra vez a seguirte:
te has ido en el rayo
de la luna quebrada: la esperanza.
Ya te alcanzo,
¡Sólo me falta un paso
y el tiempo, la noche,
el camino y el mar
se juntaran en la mirada,
que ocupes para amarme!
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