viernes, 8 de abril de 2011

JARDÍN

En tu jardín comí un fruto semejante a uno del Edén; comí y no dormí: noches enteras recordé el sabor del fruto de tus pechos: noches oscuras.

En tu lecho comí y no he dormido: devuélveme el sueño de tu cuerpo: membrillo amarillo; devuélveme el reposo de tu mirada; ventanas abiertas.

En tu cuerpo bebí y sigo borracho, porque “mejores que el vino es la embriagues de tus amores”

En la noche, en el jardín oscuro, en tu mirada: reflejo del crepúsculo desértico; te encontré y no he vuelto a dormir.

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