viernes, 3 de agosto de 2012

Uno


Me llevo la vida esperando que me elijas; me llevo la vida sentado en el banquillo esperando que pueda consagrarme junto con tu cuerpo; me llevo la vida intentando ver como la sangre se hace vino en tus labios;


La vida en espera de la eternidad; ni la carne se hizo pan para mi hambre ni la sangre vino para mi embriaguez; que me bese con tus besos dulces y salvajes, mordiendo mis labios, porque son más dulces quel vino, ven y besa mis labios para que se haga el milagro en el incrédulo; llego a tus pies y me postro porque ya no sé cómo alcanzar los amores [la Gloria] que ni prometes ni entregas.

Arrodillado me encuentro en la entrada de mis placeres y deseos; arrodillado porque mis fuerzas se han acabado, no tengo fuerzas sino para levantar mi cabeza y pedirte que me levantes porque he caminado mucho para encontrarte, una sonrisa tuya y sanarán mis heridas. Una sonrisa tuya y seré feliz y creeré que esta vida es la más feliz porque estás en ella; una sonrisa tuya levantando tu labio superior y sabré que mi búsqueda terminó.
Espero el milagro: que tus ojos se fijen en mí para hacerlo. Si toco tus vestidos y te despojo de ellos sabré que soy señalado entre diez mil; toco tus vestidos y besando la parte más baja de ellos sanaré, podré levantarme y andar en pos de ti. Tocaré tus vestidos y sentirás que mi amor recorrerá todo tu cuerpo.

He dejado todo y me presento vacío ante ti, no tengo otra posesión que mi amor hacia ti. Deje todo para seguirte, dejándolo comprendí que era la única forma de alcanzarte. Caminaba con mi carga de ideas y sinrazones; ahora sé: me pediste que dejará todo porque era necesario para que estuviera contigo: querías que estuviera contigo y viste la forma que yo pudiera hacerlo. ¿y Dios, tu dios personal?, ¿morirías por mí antes que por él? Sólo puedes celebrar en un templo, en el mío: ahí, sí dejas todo, serás el elegido para nombrarme y que yo te responda: haré los milagros que has buscado, perdido en toda tu vida. 

Y recuerdas que estaba muerto y me levantaste y me ordenaste vivir, sentiste lástima de mi vida superflua e insensible y me mandaste sentir más allá de mí mismo y sólo logré hacerlo sintiendo que tú eras mi camino, mi verdad y mi vida. Buscándote fue como encontré sentido, alegría, esperanza, sentimientos… más profundo mandabas una y otra vez, y me sumergí en cada estanque, en cada río, en cada canal, en cada océano para encontrar(me) lo que me mandabas: una joya en el fondo, una joya que no existía hasta que llegaste. Regresar a las aguas bautismales para obtener la libertad de credo, para limpiarme de toda creencia ajena a todo lo que me ibas enseñando, re-niego de mis creencias para alcanzar las tuyas. Ni iluminado ni asceta ni profeta ni facultad ni chamán, todo atributo o marca los dejé para continuar sintiendo y creyendo en ti.
Y partes el pan y me miras, sabes que muero de hambre, que mis energías físicas han menguado por el camino tan largo que he recorrido para alcanzar tu sonrisa (intento decirte que no te rías, “no te rías, por favor”, tu risa abraza mis deseos y ya no tengo fuerzas para alegrarme de tu alegría). Un pedazo de tu carne para empezar el ágape, comeré de ti y contigo, me harás probar el pan que me dará (en un instante) vida eterna; y una vida eterna, borracho en tus amores cuando pases tus dedos en la copa de la sangre y después des frescura a mis labios secos y agrietados.
Mis labios secos y agrietados de tanta sal y polvo, de tantos besos. Muerdes tu labio y yo soy feliz, piensas en besar y morder mis labios, tu sangre será el vino de mí celebración. Dirás, tu padre nació bajo el signo del toro, tú serás, entonces el inmolado para mis amores. Partiré de ti y contigo para todos los que como tú están deseosos de profundidad y vida. Tu existencia de vitrina ha cesado y con ella tu dolor y desesperación, ahora vas por la vida como irás por mi cuerpo.
¿Yo qué puedo decir? mi garganta está seca, mis labios secos, mi lengua ahoga cada palabra que quiero expresar; mi discurso no variaría mucho del que estás pronunciando, repito como desde hace muchas noches las palabras que me has dicho, pienso las que no me has dicho, me arrepiento de mis interrupciones y el sonido de tu voz ha calmado muchas de mis incertidumbres, sino es que calma todas.
Levantas el pan y lo mojas en el vino, me rodeas. Yo sólo miro al frente, no puedo moverme, pienso que tal vez pasaste de largo para un fiel más creyente que yo y yo sólo seré feliz de contemplar tu risa al verme, no encontraré el abrazo, el abrazo feliz con el cual me dirías, tu camino ha concluido, porque has llegado al camino verdadero, que es estar conmigo. Renunciaste a cualquier flash, a cualquier foco, a cualquier lámpara, a cualquier reflector a cualquier intento de camino egocéntrico para conocerme. Yo sé que has pasado delante de mí y que tal vez no regreses, que has escogido un fiel de los tanto que congregas. Hoy habrá felicidad en el lecho de algún limpio de espíritu, no en el mío, porque el mío aún está manchado; pero tocas con tu pie el mío y me dices que así se sentían las mujeres que ni veía ni quería, “tú amor te ha salvado” hoy estaremos en el jardín saboreando los amores. Hoy habrá fiesta en nuestra vida nueva. Toma el pan, carne mía que saciará tus deseos de luz y vida eterna; toma el vino para que pueda vivir esa vida eterna borracho de mí, embriagado de todo los que yo te pueda dar, mis amores harán de ti un alegre evangelista de nuestro encuentro. Ya no serás ni con tu padre ni con tu madre ni con tu hermanito ni con tu familia ni con tu tribu académica, ahora serás conmigo y yo seré en ti. Te doy la paz, tu cuerpo por fin descansa de sus pasiones e instintos para hacerse consciente de todo el amor que guardó para mí. Podemos ir en paz al lecho florido, a la secreta escala, a la cámara que sólo para nosotros se guardaba. Y ahora siento la vida que se levanta en mi vida. Y ahora …     



Y tomas la palabras para darle sentido a todo lo que yo no sabía; palabras y palabras que intentaré transcribir para que tú y tu inteligencia queden para la posteridad de este mundo sin sentido. Escribir y fijar tus palabras que son nuevas. ¿qué palabras? Pienso pues no has dicho nada; sólo has abierto las puertas del templo para el apóstol . lo has mirado, sabes que viene desde lejos para hacer un anuncio. 

Sigo el camino ya no de rodillas sino arrastrándome para alcanzar la miel, la leche, el vino y el pan. Ahí estás consagrando todo lo que tiene la mesa, paseas jugando alrededor de ella, estás manzanas son las de la prosperidad oriental, no las tendrás, no las tendrás, el jugo del pomelo estará vedado para tus labios, sólo cuando yo te bese ¿si es que lo llego a hacer? las grietas de los tuyos tendrán un poco de frescura; sólo cuando yo te bese, si es que lo llego a hacer, esos agrietados y secos labios destilarán la sangre que arranque de ellos: has pedido mis besos y éstos son suaves e hirientes, has llegado, de rodillas primero y luego arrastrándote por un amor y una fe, que como fuerza superior a tu voluntad te arrastrará en la vorágine de su propia furia.

Dulces como la miel y las manzanas, mis besos, si los llegas a probar, serán tu placer y tu alegría, habrás encontrado un alimento que no es de este mundo. Estoy en el mundo como por tu cuerpo. 

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