Me llevo la vida esperando que
me elijas; me llevo la vida sentado en el banquillo esperando que pueda
consagrarme junto con tu cuerpo; me llevo la vida intentando ver como la sangre
se hace vino en tus labios;
La vida en espera de la eternidad;
ni la carne se hizo pan para mi hambre ni la sangre vino para mi embriaguez;
que me bese con tus besos dulces y salvajes, mordiendo mis labios, porque son
más dulces quel vino, ven y besa mis labios para que se haga el milagro en el
incrédulo; llego a tus pies y me postro porque ya no sé cómo alcanzar los
amores [la Gloria] que ni prometes ni entregas.
Arrodillado me encuentro en la
entrada de mis placeres y deseos; arrodillado porque mis fuerzas se han
acabado, no tengo fuerzas sino para levantar mi cabeza y pedirte que me levantes
porque he caminado mucho para encontrarte, una sonrisa tuya y sanarán mis
heridas. Una sonrisa tuya y seré feliz y creeré que esta vida es la más feliz
porque estás en ella; una sonrisa tuya levantando tu labio superior y sabré que
mi búsqueda terminó.
Espero el milagro: que tus ojos
se fijen en mí para hacerlo. Si toco tus vestidos y te despojo de ellos sabré
que soy señalado entre diez mil; toco tus vestidos y besando la parte más baja
de ellos sanaré, podré levantarme y andar en pos de ti. Tocaré tus vestidos y
sentirás que mi amor recorrerá todo tu cuerpo.
He dejado todo y me presento
vacío ante ti, no tengo otra posesión que mi amor hacia ti. Deje todo para
seguirte, dejándolo comprendí que era la única forma de alcanzarte. Caminaba
con mi carga de ideas y sinrazones; ahora sé: me pediste que dejará todo porque
era necesario para que estuviera contigo: querías que estuviera contigo y viste
la forma que yo pudiera hacerlo. ¿y Dios, tu dios personal?, ¿morirías por mí
antes que por él? Sólo puedes celebrar en un templo, en el mío: ahí, sí dejas
todo, serás el elegido para nombrarme y que yo te responda: haré los milagros
que has buscado, perdido en toda tu vida.
Y recuerdas que estaba muerto y
me levantaste y me ordenaste vivir, sentiste lástima de mi vida superflua e
insensible y me mandaste sentir más allá de mí mismo y sólo logré hacerlo
sintiendo que tú eras mi camino, mi verdad y mi vida. Buscándote fue como
encontré sentido, alegría, esperanza, sentimientos… más profundo mandabas una y
otra vez, y me sumergí en cada estanque, en cada río, en cada canal, en cada
océano para encontrar(me) lo que me mandabas: una joya en el fondo, una joya
que no existía hasta que llegaste. Regresar a las aguas bautismales para obtener
la libertad de credo, para limpiarme de toda creencia ajena a todo lo que me
ibas enseñando, re-niego de mis creencias para alcanzar las tuyas. Ni iluminado
ni asceta ni profeta ni facultad ni chamán, todo atributo o marca los dejé para
continuar sintiendo y creyendo en ti.
Y partes el pan y me miras, sabes
que muero de hambre, que mis energías físicas han menguado por el camino tan
largo que he recorrido para alcanzar tu sonrisa (intento decirte que no te
rías, “no te rías, por favor”, tu risa abraza mis deseos y ya no tengo fuerzas
para alegrarme de tu alegría). Un pedazo de tu carne para empezar el ágape,
comeré de ti y contigo, me harás probar el pan que me dará (en un instante)
vida eterna; y una vida eterna, borracho en tus amores cuando pases tus dedos
en la copa de la sangre y después des frescura a mis labios secos y agrietados.
Mis labios secos y agrietados de
tanta sal y polvo, de tantos besos. Muerdes tu labio y yo soy feliz, piensas en
besar y morder mis labios, tu sangre será el vino de mí celebración. Dirás, tu
padre nació bajo el signo del toro, tú serás, entonces el inmolado para mis
amores. Partiré de ti y contigo para todos los que como tú están deseosos de
profundidad y vida. Tu existencia de vitrina ha cesado y con ella tu dolor y
desesperación, ahora vas por la vida como irás por mi cuerpo.
¿Yo qué puedo decir? mi garganta
está seca, mis labios secos, mi lengua ahoga cada palabra que quiero expresar;
mi discurso no variaría mucho del que estás pronunciando, repito como desde
hace muchas noches las palabras que me has dicho, pienso las que no me has
dicho, me arrepiento de mis interrupciones y el sonido de tu voz ha calmado
muchas de mis incertidumbres, sino es que calma todas.
Levantas el pan y lo mojas en el
vino, me rodeas. Yo sólo miro al frente, no puedo moverme, pienso que tal vez
pasaste de largo para un fiel más creyente que yo y yo sólo seré feliz de
contemplar tu risa al verme, no encontraré el abrazo, el abrazo feliz con el
cual me dirías, tu camino ha concluido, porque has llegado al camino verdadero,
que es estar conmigo. Renunciaste a cualquier flash, a cualquier foco, a
cualquier lámpara, a cualquier reflector a cualquier intento de camino
egocéntrico para conocerme. Yo sé que has pasado delante de mí y que tal vez no
regreses, que has escogido un fiel de los tanto que congregas. Hoy habrá
felicidad en el lecho de algún limpio de espíritu, no en el mío, porque el mío aún
está manchado; pero tocas con tu pie el mío y me dices que así se sentían las
mujeres que ni veía ni quería, “tú amor te ha salvado” hoy estaremos en el
jardín saboreando los amores. Hoy habrá fiesta en nuestra vida nueva. Toma el
pan, carne mía que saciará tus deseos de luz y vida eterna; toma el vino para
que pueda vivir esa vida eterna borracho de mí, embriagado de todo los que yo
te pueda dar, mis amores harán de ti un alegre evangelista de nuestro
encuentro. Ya no serás ni con tu padre ni con tu madre ni con tu hermanito ni
con tu familia ni con tu tribu académica, ahora serás conmigo y yo seré en ti.
Te doy la paz, tu cuerpo por fin descansa de sus pasiones e instintos para
hacerse consciente de todo el amor que guardó para mí. Podemos ir en paz al
lecho florido, a la secreta escala, a la cámara que sólo para nosotros se
guardaba. Y ahora siento la vida que se levanta en mi vida. Y ahora …
Y tomas la palabras para darle sentido a todo lo que yo no sabía;
palabras y palabras que intentaré transcribir para que tú y tu inteligencia
queden para la posteridad de este mundo sin sentido. Escribir y fijar tus
palabras que son nuevas. ¿qué palabras? Pienso pues no has dicho nada; sólo has
abierto las puertas del templo para el apóstol . lo has mirado, sabes que viene
desde lejos para hacer un anuncio.
Sigo el camino ya no de rodillas
sino arrastrándome para alcanzar la miel, la leche, el vino y el pan. Ahí estás
consagrando todo lo que tiene la mesa, paseas jugando alrededor de ella, estás
manzanas son las de la prosperidad oriental, no las tendrás, no las tendrás, el
jugo del pomelo estará vedado para tus labios, sólo cuando yo te bese ¿si es
que lo llego a hacer? las grietas de los tuyos tendrán un poco de frescura;
sólo cuando yo te bese, si es que lo llego a hacer, esos agrietados y secos
labios destilarán la sangre que arranque de ellos: has pedido mis besos y éstos
son suaves e hirientes, has llegado, de rodillas primero y luego arrastrándote
por un amor y una fe, que como fuerza superior a tu voluntad te arrastrará en
la vorágine de su propia furia.
Dulces como la miel y las
manzanas, mis besos, si los llegas a probar, serán tu placer y tu alegría,
habrás encontrado un alimento que no es de este mundo. Estoy en el mundo como
por tu cuerpo.
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